











- NOTICIAS -
Ser estudiante de primera generación: un reto que también es una fortaleza
Ser estudiante de primera generación en la universidad en los Estados Unidos representa, para muchos jóvenes, uno de los retos más grandes de su vida. No solo se trata de ingresar a la universidad, sino de entender un sistema educativo completamente nuevo, navegar procesos administrativos complejos, enfrentar barreras económicas y, en muchos casos, hacerlo sin una guía cercana en casa. Por ello, lamentablemente, muchos sueños universitarios se ven truncados antes de llegar a la meta.
Sin embargo, lograr ese sueño sí es posible, y requiere de varios factores fundamentales:
las ganas y la determinación del estudiante, el apoyo de los padres y la familia, el acceso a recursos económicos y académicos, y —muy importante— el acompañamiento de las universidades, maestros y otros estudiantes que ayudan a comprender el sistema y a transitarlo de manera más clara y humana.

Este fue precisamente el mensaje central de una presentación de maestros y estudiantes dirigida a estudiantes de primera generación en SUNY New Paltz, en la que participaron los estudiantes Derek Rodríguez, Leslie Gutiérrez Saldaña, Dianita Rusell y Julia López, quienes compartieron sus experiencias personales, resolvieron dudas y, sobre todo, brindaron ánimo y motivación a quienes están iniciando su camino universitario.

Durante la charla, se enfatizó que los estudiantes de primera generación no están en desventaja, sino que también cuentan con algo muy poderoso: lo que se conoce como community capital. Es decir, habilidades como la resiliencia, la perseverancia, la adaptabilidad y el empuje, cualidades que muchas veces se forjan desde la familia y la comunidad, y que son claves no solo para la universidad, sino para la vida.
Los ponentes compartieron ejemplos reales de cómo involucrarse en el campus puede abrir puertas: aplicar a trabajos estudiantiles, participar en clubes, acercarse a oficinas como el Center for Student Engagement, buscar mentores, preguntar sin miedo en financial aid, con los asesores académicos o en programas de becas. El mensaje fue claro:
“Aunque creas que no te van a aceptar, aplica. Aunque no sepas por dónde empezar, muévete. Que tu nombre se escuche.

También se habló de algo fundamental: no esperar a tener todas las respuestas para avanzar. La universidad no es solo un espacio académico, es una experiencia de crecimiento personal donde se aprende preguntando, equivocándose y buscando apoyo. Nadie llega sabiendo todo, y pedir ayuda no es una debilidad, sino una fortaleza.
La presentación cerró con un llamado al empoderamiento:
los estudiantes de primera generación no llegaron por casualidad. Llegaron porque sus familias los prepararon para enfrentar la vida, porque tienen la capacidad de abrir puertas aunque no siempre estén a la vista, y porque su historia merece continuar, no detenerse.

Iniciativas como estas, donde estudiantes ayudan a otros estudiantes, marcan la diferencia. Transforman la experiencia universitaria, fortalecen la comunidad y demuestran que sí se puede, cuando el acompañamiento, la información y la empatía caminan juntas.
Porque ser primera generación no es una limitante:
es el inicio de un legado.
- Felipe Santos
- enero 8, 2026
- 4:26 pm
- No Comments


