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De Oaxaca a Nueva Jersey: Rigo siembra cempasúchil y mantiene viva una tradición familiar
Entre flores amarillas y anaranjadas, un campo de cempasúchil en Matawan, Nueva Jersey, se convierte en un pequeño regreso a México. Las familias llegan por flores para sus ofrendas, se toman fotografías y comparten con sus hijos una tradición que sigue floreciendo lejos de casa.
Detrás de este espacio está Rigo, un campesino originario de Oaxaca que nos contó que aprendió de su papá y de su abuelo a cultivar esta flor. Hoy continúa aquellas enseñanzas en Estados Unidos, donde su trabajo conecta a la comunidad con sus raíces.






Ubicado en 103 Spring Hill Road, Matawan, Nueva Jersey, el campo reúne dos formas de celebrar: recordar con cariño a quienes ya fallecieron y disfrutar la compañía de quienes siguen aquí.
Un espacio para celebrar en comunidad
Muchas personas se dan cita en este campo, que también ha recibido a organizaciones que realizan actividades del Día de Muertos, como pintura de caritas, elaboración de coronas y actividades con calaveritas de azúcar.
Las presentaciones de caballos bailadores y la música también han acompañado la convivencia entre las flores. Para las familias, estas experiencias ofrecen una oportunidad de disfrutar juntas y acercar a los más pequeños a nuestras costumbres.
Así, la celebración comienza antes de encender la primera veladora: al recorrer el campo, elegir las flores y conversar sobre las personas a quienes estará dedicada la ofrenda.
La flor que señala el camino a casa
El nombre cempasúchil proviene del náhuatl cempohualxóchitl, que suele traducirse como “veinte flores”. Su uso ceremonial tiene raíces prehispánicas y, con el tiempo, las prácticas indígenas y las tradiciones católicas dieron forma a las distintas expresiones del Día de Muertos que conocemos hoy.
Según la tradición, su aroma orienta a las almas hacia la ofrenda. Sus tonos amarillos y anaranjados evocan la luz del sol, mientras sus pétalos forman caminos que simbólicamente señalan el regreso al hogar.
Colocar estas flores junto a una fotografía es preparar una bienvenida. Es recordar una voz, una comida favorita o un abrazo que todavía hace falta.
Las raíces también cruzan fronteras
En Nueva Jersey, Nueva York y muchas otras comunidades de Estados Unidos, el Día de Muertos mantiene unidas a distintas generaciones. Para las familias migrantes, preparar una ofrenda permite compartir recuerdos de México con quienes están creciendo de este lado de la frontera.
El campo ofrece un espacio para esas conversaciones: contar quién aparece en la fotografía del altar, cómo era su vida y por qué seguimos reservándole un lugar en nuestra memoria.
Detrás de cada flor hay trabajo campesino
El cempasúchil también representa sustento para familias productoras en México y Estados Unidos. Cada flor requiere siembra, cuidados y tiempo; comprar directamente al productor ayuda a sostener ese trabajo y los conocimientos que pasan de una generación a otra.
Quienes busquen flores para su ofrenda pueden acercarse al campo de Matawan y aprovechar el paisaje para llevarse un recuerdo en familia.
Entre el cempasúchil, Rigo continúa lo que aprendió en Oaxaca. Cada temporada, aquellas enseñanzas de su papá y de su abuelo encuentran nuevas manos que llevan las flores a casa y mantienen viva la tradición.
Escrito por Revolución Radio.
- Felipe Santos
- octubre 28, 2026
- 10:33 am
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